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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Adios al Dolor de la Artritis

¡Temporada de cerezas!


El sabor y el bajo contenido calórico de las variedades dulces hacen que las cerezas sean ideales como colación o postre. Las ácidas son más nutritivas que las dulces y se usan para hacer mermelada o en conserva. 

BENEFICIOS
  • Son una colación o postre de bajas calorías.
  • Tienen mucha pectina, una fibra soluble que puede bajar el colesterol.
  • Buena fuente de potasio.
  • Ayudan a prevenir la gota y reducen el dolor de la artritis.
DESVENTAJAS
  • Pueden provocar reacciones alérgicas en personas sensibles.
  • Se pudren rápidamente.
Hay aproximadamente 38 kcal en 80 g de cerezas, así como vitamina C y potasio. Son una buena fuente de pectina, una fibra soluble que ayuda a controlar el colesterol. También son una excelente fuente de quercetina, un flavonoide con propiedades anticancerígenos y antioxidantes. Se valoran en la medicina naturista por sus propiedades de limpieza: se cree que la fruta remueve toxinas y líquidos, además de limpiar los riñones. Su suave efecto laxante puede ayudar a aliviar la constipación. Una sustancia de las cerezas llamada “cianidina” tiene propiedades antiinflamatorias y ayuda a reducir el dolor de la gota, además de aliviar los síntomas de la artritis. En teoría, 20 cerezas tienen el mismo efecto que una aspirina. Un estudio reciente demostró que comer 45 cerezas rojas por día durante un mes reduce la inflamación ligada con la artritis, las cardiopatías y el cáncer. Los alérgicos a los damascos y otros miembros de la familia de las ciruelas también pueden sufrir una reacción a las cerezas, como una erupción o una sensación de escozor alrededor o dentro de la boca. Algunos estudios también vinculan la quercetina a una disminución del riesgo de enfermedad coronaria, además de sus otras funciones.
El dato: Cuando compres cerezas frescas, debés buscar las redondas, firmes y con tallos verdes. Tanto las dulces como las ácidas se descomponen rápido. Las cerezas importadas no suelen ser tan sabrosas como las locales, que se recogen y comercializan en su mejor momento.

martes, 8 de diciembre de 2015

Adios Dolor Artritis

Yoga: el secreto para mantenerse joven


Te hace ver y sentir bien ahora, pero se ha demostrado que puede hacerte sentir joven y saludable de por vida.

A continuación te presentamos algunas  formas en que el yoga puede ayudarte a llevar una vida saludable y feliz —tanto en el presente como en la vejez.

1. Mejora la flexibilidad y las articulaciones

Un estudio realizado en 2011, publicado en los Archivos de Gerontología y Geriatría, sugiere que las personas mayores que practican yoga pueden incrementar su rango de movimiento al realizar actividades cotidianas. Esto significa que dichas personas pueden conservar su independencia durante más tiempo, ya que la flexibilidad facilita la realización de actividades rutinarias, como son limpiar, bañarse y cocinar.
La práctica del yoga también ayuda a prevenir y aliviar los síntomas de la artritis. Su forma más común es la osteoartritis, resultado del deterioro del cartílago que protege a las articulaciones. Si bien la edad es un factor de alto riesgo, el yoga puede ayudar a reducir los síntomas. “Las cosas que pueden prevenir [la osteoartritis] son: mantener un peso bajo, tener buena tonicidad muscular y flexibilidad”, comenta John Esdaile, director de investigación científica del Centro de Investigación de la Artritis de Canadá. “El yoga es alimento para los músculos y la flexibilidad”.
La instructora de yoga Kim Scarrow, de 28 años, fue diagnosticada con una forma de artritis cuando tenía solo 19 años de edad. Ella afirma que las posturas y las técnicas de respiración le ayudan a hacer frente a su enfermedad. “Las personas se deprimen debido al dolor crónico; sin embargo, el yoga me ayuda a enfrentar los efectos psicológicos generados por ese dolor crónico”.

2. Alivia el dolor de espalda

De acuerdo con la Academia Nacional de Medicina Deportiva, alrededor del 80 por ciento de la población puede sufrir dolor de espalda en algún momento de su vida, y, a medida que uno envejece, estos dolores pueden ser más peligrosos. “La evidencia sugiere que el dolor crónico de espalda está ligado a un mayor riesgo de caídas en la vejez”, comenta el médico Maziar Badii, reumatólogo de columna de origen canadiense.
Las posturas de yoga pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer problemas de espalda, ya que fortalece los músculos del torso, “lo cual, según las investigaciones, puede disminuir o, incluso, hacer que el dolor de espalda desaparezca”, menciona Esdaile. Fortalecer los músculos del torso ayuda a
dar soporte a la espalda y alivian la tensión que se
acumula en la columna.
De acuerdo con una investigación, publicada en 2011 en los Anales de Medicina Interna, participar en una clase de yoga puede ser más efectivo para aliviar el dolor de espalda que algún otro tipo de estiramientos. El estudio, probablemente el más amplio que se haya realizado en los Estados
Unidos acerca de este tema, reveló que las personas que participaron en clases de yoga tuvieron un mejor funcionamiento de su espalda y menor dolor que quienes llevaron a cabo ejercicios de estiramiento siguiendo las indicaciones de un libro.

3. Aumenta la salud de tu corazón

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte a nivel mundial, así que entre más cosas hagas para mejorar la salud de tu corazón, más grande será tu oportunidad de tener una larga vida.
Las investigaciones sugieren que practicar posturas de yoga, acompañadas con lo que se conoce como Pranayama o respiración profunda y controlada —que es una parte esencial de todas las formas de práctica del yoga—, puede mejorar la salud del corazón y evitar enfermedades cardiovasculares, comenta Hana Stastny, quien es médica, terapeuta e instructora de yoga, y ha tratado a pacientes con problemas cardíacos.
El médico Pedro García Velázquez, miembro de la Sociedad Mexicana de Cardiología, señala que las enfermedades cardiovasculares “a menudo ocurren de forma súbita y antes de que se tenga atención médica disponible”, por lo que recomendó, entre otras cosas, reducir el estrés, mantener un peso ideal y realizar ejercicio. Aprender a disminuir los niveles de estrés mediante la práctica de posturas de yoga y técnicas de respiración combate los efectos no saludables del estrés en el sistema cardiovascular. Después de analizar los resultados de 10 estudios diferentes, los investigadores concluyeron que el yoga puede ayudar a reducir la presión arterial, los niveles de glucosa y colesterol. “Sabemos que existe un elemento de estrés involucrado en los infartos, la apoplejía y la presión sanguínea alta”, comenta el doctor McCall.

4. Vence el estrés y la depresión

En un estudio realizado en 2012 y publicado en la revista de Psiquiatría biológica se analizaron los efectos de las hormonas del estrés en los cromosomas. Los investigadores encontraron que las personas que padecían de depresión aunada a estrés tenían telómeros (la parte del cromosoma que lo protege del deterioro) más cortos. Los expertos consideran que unos telómeros más cortos pueden estar asociados con padecimientos que tienen alguna relación con la edad, tales como enfermedades cardíacas y cáncer.
El estrés desmedido también puede incrementar el riesgo de padecer depresión más adelante en tu vida. Las mujeres tienden dos veces más que los hombres a desarrollarla, y dicho riesgo puede aumentar con la edad —alrededor de 20 por ciento de los adultos mayores que viven solos experimentan depresión, la cual puede ser disparada por los estresantes cambios de la vida.
El yoga puede ayudarte a manejar tus actuales niveles de estrés y a prepararte para enfrentar los cambios de la vida, más adelante. “La forma en la que reaccionamos al estrés es un hábito de nuestro sistema nervioso”, explica McCall. El yoga puede romper con ese esquema, ya que te enseña un tipo de respiración lento y profundo, aun cuando tu cuerpo se encuentre en una postura que te demande esfuerzo físico. Con el tiempo, tu cerebro aprenderá a mantener el control y permanecer en calma cuando te encuentres bajo presión, comenta McCall.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Adios Dolor de la Artritis

¡Me estoy quedando duro!


La artrosis es una afección de las articulaciones que provoca dolor e inmovilidad. ¿Cómo cuidarse y cuándo consultar al médico?.

HACE SEIS AÑOS, ALFONSO CORTÉS* sufría de un dolor intenso en la zona de la ingle, como si le estuvieran dando pinchazos con una aguja. “Era tan intenso que para acomodarme en el asiento tenía que levantarme la pierna con la mano”, recuerda el hombre. El malestar solo pasó con una inyección de corticoides.
Cortés padecía artrosis y su cadera estaba muy perjudicada a pesar de que tenía 48 años. Las radiografías revelaban que el cartílago (un tejido blando y elástico que funciona como una almohadilla entre dos huesos) localizado en la cabeza del fémur estaba desgastado, lo que provocaba una fricción ósea.
Además de esta articulación, la artrosis afecta frecuentemente a las rodillas, las manos y la columna vertebral y se produce debido a que el cartílago  no puede regenerarse, pierde la capacidad de proteger a los huesos.
De acuerdo con la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología (AAOT), los casos de artrosis diagnosticados en gente joven se deben a causas genéticas; a que hoy en día hay una mayor práctica de deportes de impacto, como el fútbol y a que no se toman los recaudos necesarios para comenzar una actividad física, lo que puede derivar en una sobrecarga de las articulaciones. “También se diagnostican más casos por el aumento de la expectativa de vida de las personas”, agrega el doctor Alfredo Del Sel, jefe del área de  Cadera y Rodilla del Hospital de Clínicas de Buenos Aires.
Si bien no existen cifras oficiales, los especialistas calculan que el 15 por ciento de los argentinos padece artrosis, y los primeros síntomas suelen ser: dolor al flexionar alguna parte del cuerpo, por ejemplo al levantarse luego de estar un tiempo sentado o al comenzar una actividad física, y disminución de la movilidad (si antes caminaba veinte cuadras, ahora no llega a diez, o ya no puede agarrar algo con la misma fuerza que tenía antes). La radiografía es el método más eficaz para el diagnóstico. 
Aunque aún no se establecieron las causas de esta enfermedad, distintas investigaciones demostraron que los factores hereditarios, el sobrepeso, el sedentarismo, las lesiones en las articulaciones (como una fractura o esguince), y el tipo de ejercicios que se haya realizado juegan un papel relevante.

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De hecho, un estudio efectuado en Manchester, Inglaterra, aseguró que tienen mayor riesgo de sufrir esta patología quienes regularmente caminan distancias largas sobre superficies duras, permanecen demasiado tiempo sentados o de pie y aquellos que levantan pesos exagerados.

Hay más casos de artrosis por el aumento de la expectativa de vida de las personas.


Según la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), nueve de cada diez personas mayores de 65 años tienen artrosis. “Sin embargo, pese a que es común que se considere que esta enfermedad es una consecuencia normal del envejecimiento, la artrosis puede aparecer en personas de 30 o 40 años”, afirma el doctor Julio Hofman, presidente de la SAR.
“En los hombres, la artrosis se presenta más frecuentemente antes de los 50 años, mientras que en las mujeres es común luego de esa edad. Además, la enfermedad se produce sobre todo en la posmenopausia, y entonces afecta con mayor severidad a múltiples articulaciones”, comenta Hofman.
Las mujeres son más propensas en particular a la artrosis de rodilla. Algunos estudios revelaron que la caída de los niveles de estrógeno, que ocurre con la menopausia, hace que disminuya la elasticidad de los ligamentos. Una investigación de la Universidad de Michigan demostró que los músculos de la rodilla de una mujer no se contraen ante los esfuerzos tal como lo hacen los de los hombres, lo que eleva el riesgo de artrosis de rodilla. Los investigadores probaron que las mujeres que practican deportes de saltos y movimientos bruscos tienen ocho veces más posibilidades de lesionar sus rodillas que los hombres que hacen el mismo deporte.
PESE A QUE LA ARTROSIS NO TIENE cura, existen tratamientos para controlar el dolor y la inflamación. En principio, están los analgésicos y antiinflamatorios, como aspirina, ibuprofeno, diclofenac, paracetamol, entre otros, la mayoría de ellos de venta libre. Luego están los antiartrósicos, algunos de  venta bajo receta, que sirven como “regeneradores” del cartílago dañado.
Pero los medicamentos son complementarios. “Para combatir los síntomas más comunes como la rigidez articular al despertarse y el dolor durante el día, se pueden hacer ejercicios suaves y controlados, como natación o bicicleta, de acuerdo con las posibilidades de cada persona y la evolución de su artrosis”, explica el licenciado Pablo Bordoli, fisiatra y director de la carrera de Kinesiología de la Universidad Maimónides. 
“También —continúa— se puede utilizar cualquier paliativo como aplicar frío y llevar a cabo técnicas de relajación, acupuntura o masajes.”
Aunque, a veces, el control del dolor puede pasar por el uso de calzado correcto o por un cambio de peso, como ocurrió con Roberto Luján*, de 44 años, que tenía una leve artrosis de rodilla y, luego de probar con varios medicamentos, encontró la solución al problema: treinta minutos diarios de caminata y una dieta reducida en carnes rojas para bajar siete kilos que Luján tenía de más.
Sin embargo, para algunos de los que padecen severos cuadros de artrosis, el reemplazo de artículación es la única salida. Esto fue lo que sucedió con el caso del principio del artículo. Luego de dos años de tomar medicamentos, a Alfonso Cortés le colocaron una prótesis de cadera. “Fue como si nunca hubiera existido la operación y el dolor se me fue”, afirma.
Si bien la operación no es mágica, las probabilidades de éxito de una intervención quirúrgica de este tipo son altas. “En estas cirugías, se reemplaza la artículación dañada por una prótesis y la artrosis desaparece. Una prótesis puede durar unos 20 años y luego se realizan cirugías de revisión para cambiarla”, explica Del Sel.
En algunas ocasiones, los enfermos de artrosis deben armarse de paciencia para soportar los tiempos de espera para este tipo de intervenciones, sobre todo si no tienen cobertura médica prepaga.
Si el paciente asiste a un hospital público en la Argentina, debe anotarse en una lista de espera de prótesis. Los plazos estimados para una operación pueden ser de entre 6 y 12 meses, todo gratuito. En cambio, en la medicina privada, los tiempos son más cortos y los costos también están cubiertos.
ENTONCES, ¿QUÉ HACER MIENTRAS se espera y el dolor avanza? Bordoli recomienda: “La mejor forma de esperar es haciendo ejercicio para que los músculos estén en buen estado y la recuperación post quirúrgica sea más rápida y efectiva”.
El doctor Hofman también sugiere mantener un peso corporal estable para no empeorar el proceso artrósico y no automedicarse.
Por su parte, la reumatóloga María Cristina Lunic, fundadora del sitio www.reumaonline.com.ar, aconseja no estar parado inútilmente, si es que hay dolor en los miembros inferiores: “La idea es no sobrecargar las articulaciones con el propio peso. Así que, de ser posible, es mejor sentarse para hacer cualquier tarea o para conversar  con amigos”.

Cuide sus articulaciones: haga ejercicio, no engorde e ingiera calcio y vitaminas C y E.


Otro aporte práctico si el problema se encuentra en las articulaciones de las manos, es reemplazar los botones por velcro, (cierre mágico o abrojo) y los broches a presión de los pantalones o polleras por ganchos.
En el caso de la cadera, existe una alternativa al reemplazo total de la articulación que es el Hip resurfacing. A diferencia de la cirugía tradicional en donde se quita la cabeza del hueso para reemplazarla por una prótesis, en este método se cubre la cabeza del hueso de la articulación con una especie de cápsula metálica. Por lo general, este procedimiento es apropiado para pacientes menores de 60 años, que tienen una vida activa, ya que el reemplazo total de la artículación de cadera resulta algo limitante.
“De todas maneras, con la técnica del Hip resurfacing no termina el problema de la artrosis sino que se pospone la solución”,  afirma el traumatólogo Miguel Ángel Raijman, especialista en artroscopia y prótesis articular de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Además, hay que tener especial cuidado de aplicar este procedimiento cuando se trata de mujeres mayores de 55 años, ya que suelen mostrar principios de osteoporosis y la operación tradicional sería la más apropiada.
En el caso de la artrosis de rodilla, hay un tratamiento alternativo a la cirugía que consiste en la inyección de un lubricante natural de la articulación (ácido hialurónico) en el interior de la rodilla. Este procedimiento se llama viscosuplementación. Es una aplicación semanal durante tres a cinco semanas; su efecto analgésico y antiinflamatorio dura varios meses y se puede repetir. Este método es recomendado como alternativa al tratamiento oral aunque no es para todos los pacientes. De hecho, actualmente existe una controversia entre los especialistas ya que aún algunos sostienen que no hay estudios concluyentes sobre la efectividad de esta inyección.
En la Argentina, cada inyección tiene un valor de alrededor de 100 pesos y generalmente las coberturas médicas no se hacen cargo de este gasto.
En el futuro, las opciones de tratamiento disponibles pueden incluir trasplante de cartílagos y plásticos bio- degradables que estimulen el crecimiento del cartílago sano. Investigadores australianos trabajan en un sustituto del hueso fabricado a partir de las células madre del propio paciente.
DE TODAS FORMAS, SI USTED TIENE sus articulaciones sanas, no las descuide y bríndeles estos cuidados para evitar futuros males:
No se exceda de peso: “Trate de no engordar y si tiene sobrepeso, intente corregirlo”, recomienda el kinesiólogo Pablo Bordoli.
Buena postura: Haga de la buena postura un hábito: si está mucho tiempo sentado frente a un escritorio, procure respetar ángulos de 90° para la cadera, las rodillas y los tobillos.  Es preferible que la silla sea giratoria, con apoyabrazos y rueditas. Los pies deben permanecer estables y apoyados en su totalidad; si no llegan al piso debe agregarse un dispositivo para apoyarlos correctamente.  No es recomendable trabajar con las piernas cruzadas, ni apoyando solo las puntas de los pies.
“Cambie las posiciones a menudo y recuerde que para levantar algo del suelo, debe flexionar las rodillas para hacer fuerza con ellas. Además,  cuando cargue un objeto pesado, trate de acercarlo lo máximo posible al cuerpo”, dice Bordoli.
Alimentos: Se supone que la ingestón de alimentos ricos en vitamina C (naranja, melón, brócoli) minimizan la pérdida de cartílago y retrasan el progreso degenerativo de los cartílagos, en calcio (lácteos, salmón) para la fortaleza de los huesos, y en vitamina E (nuez, palta, aceite de oliva) que alivian los síntomas de la artrosis.
Actividad física: Reduzca al mínimo la posibilidad de lesiones. Si hace ejercicios sobre una superficie dura, use zapatillas con una suela alta de goma. Hacer caminatas,  andar en bicicleta y nadar es bueno para las articulaciones.
Calzado: “Es preferible usar zapatos de taco bajo, con suela acolchada y punta ancha, ya que sostienen el metatarso y el talón”, comenta Lunic. Elija el calzado apropiado de acuerdo con el deporte que va a practicar.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Dolor de artritis

Radiografías de esguinces; ¿para qué?


Los médicos toman radiografías cuando los pacientes se quejan de una torcedura, porque esas lesiones pueden convertirse en fracturas


Radiografías de esguinces; ¿para qué?
Si se sufre una grave torcedura del tobillo, o cae y se tuerce con fuerza la muñeca, es probable que algunos ligamentos se hayan desgarrado. Esos ligamentos atan los huesos en las articulaciones y pueden doblarse; como lo hacen con el uso normal, pero no demasiado ni repentinamente. Esa es la razón por la que quienes participan en actividades deportivas acostumbran realizar movimientos de calentamiento.
Los médicos toman radiografías cuando los pacientes se quejan de una torcedura, porque esas lesiones pueden convertirse en fracturas. Las torceduras de tobillo son las más comunes, y son causadas por un giro brusco del pie, de manera que el peso recae sobre el tobillo; la sangre fluye a la herida, y el líquido sinovial que lubrica la articulación puede derramarse. El tobillo se hincha rápidamente y se amorata. El mejor tratamiento para una torcedura consiste primero en reducir la hinchazón aplicando un poco de hielo. El reposo es vital, de preferencia con los pies más altos que la cabeza. Un vendaje firme ayuda a limitar los movimientos y el dolor subsecuente. Cuando ha cedido la hinchazón, suele ser benéfico realizar ejercicios suaves.
Un dolor agudo no necesariamente indica una lesión grave; sin embargo, las torceduras leves que distienden los ligamentos pero no los tuercen, en ocasiones duelen y se hinchan más.
¿Por qué la gente sufre artritis?
No existe una enfermedad que se llame artritis. La razón por la que la gente acostumbra decir que padece artritis sin duda se debe a que en general se presentan varios padecimientos, a los que simplemente les ponen un nombre adecuado.
La artritis se presenta en seis aspectos e incluye otros, como la gota, que no siempre es considerada como parte de la familia. Las dos formas más comunes son la osteoartritis, el deterioro localizado de una o más articulaciones, y la artritis reumatoide, una enfermedad masiva que afecta, a un tiempo, muchas articulaciones y quizá algunos tejidos del cuerpo.
La osteoartritis que tiende a desarrollarse en las etapas tardías de la vida suele ser dolorosa y extenuante. Es resultado del desgaste natural, especialmente de las articulaciones que sostienen peso como las caderas, la columna vertebral y las rodillas. Se caracteriza por las protuberancias nudosas de la gente que ha realizado trabajos manuales pesados durante años. La pérdida de cartílago, que acojina y protege las articulaciones, provoca que las cabezas de los huesos se irriten, inflamando la zona.
Además, los médicos no han encontrado la manera de prevenir la osteoartritis. Es posible reducir al mínimo sus efectos haciendo ejercicio moderado, como la natación, en la que el cuerpo es sostenido por el agua. La reducción de peso ayuda a aliviar la tensión sobre columna, cadera y piernas.
La artritis reumatoide, no menos dolorosa, a veces se presenta de improviso, afectando a jóvenes y  más a mujeres que a hombres. La inflamación inicia el problema: la membrana sinovial que recubre las articulaciones queda expuesta y se inflama, y esa inflamación se extiende al cartílago y a otros tejidos conjuntivos. Por desgracia, no se detiene ahí; en casos severos, la artritis reumatoide ataca las arterias, los órganos internos, el cuello, los hombros e incluso los ojos.
Las pruebas muestran que este padecimiento puede ser hereditario. Suele ser difícil determinar el curso de la enfermedad porque los síntomas brotan repentinamente y desaparecen por años sin causa aparente. El tratamiento eficaz de esta enfermedad requiere de un programa integral de ejercicios terapéuticos, compresas calientes, reposo y medicamentos adecuados.
La tercera forma común de artritis se conoce como espondilitis anquilosante, que es un trastorno inflamatorio de la columna. En general, ataca a jóvenes de 20 a 30 años, que quizás hayan heredado la predisposición a la enfermedad. Los médicos creen que una infección intestinal suele catalizar la inflamación inicial, que afecta los tejidos que unen las vértebras.
El tratamiento debe enfocarse a mantener la flexibilidad de la columna; de no ser así, esta se puede endurecer y causar una parálisis permanente.